ELIOTE
: ENTRE FRONTERAS
Mi cuerpo se divide en fragmentos pequeños y frágiles, cada vez me alejo mas a un sitio perdido, hacia un sitio sin nombre, un lugar entre fronteras; mientras mis textos escurridos fluyen por las sienes, crean sus formas en bolsas transparentes que suben y bajan por mi cerebro hasta que se estancan en mis glándulas, pitando, gritando y aullando ansiosos por salir, por ser representados en letras , en papel, y poder fluir dentro de otros pensamientos.
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Hay una noticia que estuve leyendo hace tiempo y que hoy me he vuelto a acordar de ella, parece ser que su estela me está persiguiendo por alguna razón inexplicable, que yo no conozco aun. Todo esto no lo digo por la noticia en sí misma, que en realidad no tiene gran importancia y no voy a empezar a dársela ahora. Todo esto viene porque hoy; no sé si por casualidad o porque, ha salido un tema a relucir que en si planteaba la noticia, llamémosla X.
X apareció un lunes en mi vida; empezó como una anécdota más de otro lunes del mes. Se fue repitiendo durante toda la semana en varias bocas de diferentes personas, que sacaban distintas opiniones de ella.
Estas opiniones me recordaban, ciertos problemas que tuve en mi pasado con algunas personas, cuando digo pasado me refiero a un pasado lejano.
Estuve acordándome de ellas durante varios días, rememorando las situaciones, recordando las palabras, guardando frases en mi mente. Frases que dolieron en su día y que hoy, curiosamente no son más que polvo en la basura. Quise recordar el odio hacia estas personas, pero me sorprendí cuando vi que mi rencor había desaparecido. Pensé que habían pasado muchísimos años y que mi mente y su forma de funcionar eran muy distintas de la actual. Había evolucionado, aprendido cosas que, quizás, si hubiera sabido entonces, no me hubieran dañado así.
Me imagine que podría haber pasado con sus vidas, que sería de ellas, como serian, incluso me pregunte si estarían viviendo aun en Madrid. Yo he dado muchos tumbos por España, así que no me extrañaría que ya no estuvieran aquí.
Cuando llego el viernes, ya no quedaba casi ni rastro en mi pensamiento sobre todo esto, el se ocupaba de otras cosas más importantes, como llegar a fin de mes, por ejemplo (la verdad esto se merecerá otro post en otro momento). Pero cuál fue mi sorpresa que llegando a la parada del autobús, volviendo a mi casa, vi a lo lejos una figura que me resultaba familiar. Me quede observando detenidamente desde lejos para averiguar de qué me sonaba tanto esta persona; pero vi que venía mi autobús y tuve que subir a él. Sentada y mirando por la ventanilla, volví a ver la noticia en un cartel publicitario en la marquesina de una de las paradas del autobús, entonces una gran bombilla ilumino mi intuición y recordé quien era.
En mi corazón sentí el perdón hacia alguien que me había hecho un gran y me di cuenta, aliviada que era como quitarme un peso más de un saco invisible que llevamos a lo largo de nuestra vida, donde guardamos los rencores y las venganzas. Ese día me di cuenta que mi saco había disminuido y que a lo mejor era la hora de vaciarlo por completo.
He intentado hacerlo durante estos días, pero la verdad, creo que mi karma va a seguir arrastrando un par de cosas durante una reencarnación más.
Ese día llegue a mi casa y me senté en mi sofá, mire a los ojos a mi perro (es mi sol J), y me pregunte que si yo no hubiera leído esa noticia, no hubiera reconocido a esa persona y no hubiera sabido de este perdón; mi saco entonces seguiría igual de lleno. Pero puede que en mi interior inconsciente ese perdón ya existiese, y solo por el simple hecho de los olvidos de sus actos, ese perdón ya hubiera salido del saco.
A lo mejor solo tenía que darme cuenta que hay cosas más importantes que perdonar, que aun no están olvidadas.
Hay muchos días monótonos y sin gracia, me pregunto qué sentido tienen esos días, de los que no sacas chicha; esto me parecía a mi cuando me dirigía hacia mi trabajo; otro día aburrido con alguien aburrido, rodeada de gente que viene y va, llena sus caras de expresiones rudas y tristes.
Pensaba yo, mientras llegaba, estaba entrando por la puerta, que a lo mejor recibía una de esas visitas inesperadas que te ilumina un camino que ves demasiado oscuro, a lo mejor podía ver a alguien interesante que me contara anécdotas interesantes; de esas, que hoy, no me habían pasado a mí.
La verdad que después de llegar del trabajo y sentarme delante de este cacharro, me alegre de mi día aburrido, porque dentro de lo monótona que ha sido esta tarde, han pasado por mis oídos voces que no escuchaba hace tiempo, mi cerebro se ha enriquecido con conversaciones estimulantes que me han hecho pasar, todas ellas, un buen rato, un gran rato que ha hecho más corto este miércoles.
Pienso en todas estas personas que cada día que pasa, las ciento más cerca de mí, pienso en las cosas buenas que me han aportado y que espero seguirán aportándome. Creo que a veces no nos paramos a apreciar a la buena gente que nos rodea, puede que tenga poca a mí alrededor, pero la poca que tengo es la mejor.
Me gusta mi gente, me gustan sus ideas, me gustan sus momentos
Ousia, si lees esto, gracias por esos veinte minutos llenos de grandes ideas.
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