EROTIKOS

Publicado en por irun fergaus

Estaba sentada junto a la ventana, medio abierta ,  la luz se deslizaba formando claro oscuros entre las telas del camisón, a veces se subía o bajaba por la brisa que se deslizaba por la pequeña abertura insolente; parecía que se ponía de acuerdo con la situación.

Tengo tres puntos romos, tres botones que activan mi cuerpo como si fuese una gran bola autómata esperando a ser encendida. Su punto más importante, mi punto meridional, centrado en uno de los polos. ¿Cuántos polos puede tener nuestro cuerpo?, puedes descubrir muchos, incluso infinitos, todo depende la calidad de tu expedición.

Se van subiendo las telas como unas nubes que dejan paso a un valle, a un paisaje lleno de sitios misteriosos y bellos que reconocer.

El tacto lento y firme puede descubrir pasiones viscerales, pasiones adictivas, peligrosas, pero maravillosas, únicas cada una de ellas en toda su plenitud.

La inquietud sube por los intestinos, sube por el diafragma, acelera el corazón, colapsa la mente, la vista, todos los órganos forman una gran masa tensa y candente que explota en medio de un gran e inmenso shock de placer y angustia.

Los intrincados órganos de mi cuerpo chocan unos contra otros formando ecos de goce  que suben guturales por mi esófago , saliendo por mi boca, chocando con el aire que respiramos, delimitado por una gran burbuja de tiempo y espacio , como si fuese solo nuestro, poseyéndolo y amándolo, dando forma a su gaseosa presencia.

Ya no existen músculos, no existen venas ni sangre, no existen cuerpos, solo hay una bola que arde y gira en una atmosfera, con su sol, sus estrellas y sus planetas que se forman el útero  doble, en una masa energética que explota  formando un universo de serenidad, simple, llano y nuestro.

Etiquetado en LOS BLANCOS ROJOS

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