Liathur y Sulcia

 Habla Sulcia

      Estoy mirando por la puerta viendo como pasa la gente; pasan parejas de la mano, una embarazada con un poco de prisa .Pasan grupos de personas hablando, se detienen todas para ver una especie de puesto donde hay discos y películas; creo que les llama mucho la atención porque sus murmullos se alzan y les puedo oír desde la puerta. Su énfasis hacia lo que están viendo hace que varias personas más se acerquen a curiosear por ahí.

También pasan chicas jóvenes, parece que van al cine, caminan emocionadas, hablan de chicos de la ropa del fin de semana, de fin de curso…

Pasan mujeres muy bien vestidas, con bolsos caros, la mirada perdida y un marido ausente. También parejas con unos años más, que andan juntos pero separados, se hablan pero no se escuchan, se miran pero no se ven… compran un cuadro, a ella le gusta, el está leyendo el periódico (cariño, ¿pagas con la tarjeta?)

Pasan niños corriendo y gritando, se suben al tren, saltan sobre él y lo golpean. Sus palabras me hacen sonreír (Oh, no!, pierdo el control…tranquilo voy a recuperarlo)

Hay gente también en el bar, apoyados en la barra, están tomando una cerveza y viendo un televisor gigante al que le han quitado el volumen; la miran muy atentos como si pudieran leer los labios. Están como hipnotizados, la caja tonta la llaman.

De vez en cuando pasan también guardias de seguridad, muy serios, andando lentamente y observando a las personas que están a su alrededor.


Habla Liathur:

       Ves a personas de todo tipo: altos, delgados, bajos, gordos…morenas, teñidas y rubias. Gente triste y algunos más que parecen que lo están.

Son egoístas y egocéntricos; solo piensan en consumir, consumir, consumir; como pequeños cerditos en una gran pocilga. Entran con sus carros grandes y vacios y salen con ellos rebosantes, entran en rebaños y arrasan como una plaga de langostas; cuando desaparecen todo queda desolado, acabado y destrozado.

Ves pasar a personas con las caras llenas  por la gula del dinero, veo pasar espíritus que se escurren, se estiran, se caen y sus ojos parecen círculos deformados por el odio, por el rencor que acumulan día a día contra el mundo.

Veo la mentira en el vapor que emana de su boca. Asocian el éxito con sus materialidad: con sus casas, con sus coches, con su dinero…dinero que huele, que sabe a trepas, mentiras, a sudor sucio, sabe a putas; ¡mentiroso!

Míralos a todos, su mundo se cae pero ellos están ahí sosteniendo su rencor.

Es un hedor apestoso que está afectando nuestra energía, sus órganos están podridos, sus valores no existen, ellos no existen; son crueles y asesinos.

Su alma está condenada.



Continuara...




Habla Liathur:

Los poderes de la ira entran en ellos y actúan sin ser percibidos, se filtran  en su sangre y corren y veloces por sus venas inyectándose en sus corazones ahumados por el poder, la venganza y el odio.

Se despiertan con la boca llena de amargura y la lengua hinchada de amantes etéreos.

Se arrastran dentro de la basura del mundo que han creado porque tienen la conciencia destruida y no pueden pensar por ellos mismos. Unos echan la mierda a los suburbiales y otros  se la echan al diablo; no se dan cuenta que el circulo de violencia comenzó en ellos y termina en ellos mismos; han creado un universo de mentiras que colocan delante de sus propios ojos .Así sus  mentes duermen tranquilas pensando que los problemas nunca son ellos mismos.

Sus almas marchitas no tienen oportunidad de nacer de nuevo y crecer en su inmensidad eterna; no se merecen, la oportunidad que se les ha otorgado; todos pagaran y se consumirán en se hedor y en la lava del infierno que han creado.

 

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