Paginas Olvidadas en Madrid
Era temprano, pero las calles estaban llenas de gente , personas que miraban puestos, echaban monedas a los violinistas, curiosos filatélicos y turistas que no paraban de echar fotos a cada estatua y edificio que se encontraban a su alrededor.
Bajamos por una de las calles más abarrotadas de gente que he visto; te podías chocar con personas diferentes, divertidas, estrambóticas, hasta vulgares. Gente que buscaba ropa, que buscaba música, arte o antigüedades; gente que buscaba vivencias, personas particulares, ajenas o unidas a ti por medio de un mismo fin.
Entramos a una de esas tiendas de libros de segunda mano, se podía oler la literatura, las paginas únicas de cada libro contaban historias no escritas, cuentos sobre las personas que los poseyeron antes, los que abriendo sus páginas dejaban un pequeño hilo de su imaginación para que tu continuaras su rastro. Flotaban en el aire nuestras mentes que se movían entre las estanterías de arte, política, ficción…nuestro tacto absorbía las rugosidades de esos libros gastados y centenarios que sujetábamos como si fuesen tesoros escondidos, ansiosos por ser descubiertos.
Podías encontrar revistas, artículos, libros raros, misarios, poesía dedicada por fulanito a fulanita, si buscabas bien podías encontrar joyas con rostro, frases en la contraportada que te contaban el principio de una historia, te invitaba a averiguar por qué esas palabras habían sido dejadas en este libro en concreto, cual era su fin, amor, traición, amistad.
Las aceras estaban cubiertas de una fina sabana que protegía a los libros de un frio suelo, parecía que te miraban como si quisieran ser rescatados, como si desearan entrar en tu bolso y acabar en una estantería cálida rodeada de sus congéneres, ocupar un lugar privilegiado en algún sitio que no fuese una caja en un almacén gris y húmedo, esperando a otro domingo a ver si había alguna mirada compasiva que les sacase de ese mundo.
Mi mirada paseaba por ellos, uno a uno, todos parecían llamar mi atención, no me decantaba por algún tema en particular, solo observaba y me dejaba llevar por una intuición, que esperaba me llevase a un descubrimiento único. Podría decir que hoy he hecho unos cuantos, todos ellos ahora en mi estantería esperan pacientes a ser leídos.
Me siento satisfecha por haber contribuido un poco a salvar unas páginas de un mundo que no debería ser olvidado nunca.